A lo largo de estos años me di
cuenta de que los problemas en las parejas comienzan cuando se abren al mundo,
cuando dejan de ser solo dos contra todo y comienzan a compartirse con el resto
de la sociedad. Siempre me acuerdo el primer día que fui a tu casa y me
presentaste a tus viejos. Tu papá me saludó muy amablemente, pero tu mamá me
miró con un desprecio que hasta un ciego lo hubiera notado. Era por eso que
siempre que me invitabas a ir te inventaba alguna excusa. No me sentía cómoda y
muchos menos después de escuchar que tu mamá le decía a tu tía que yo estaba
con vos porque por la plata, porque no era posible que me gustaras. Nunca te lo
dije porque no me parecía correcto, pero ahora me siento en condiciones de
poder liberar ese secreto. Y perdón que te lo diga así, pero ¿qué clase de
madre puede pensar eso? Se que para alguien externo si podía ser difícil pensar
que me haya podido enamorar de vos a pesar de tus cicatrices, ¿pero tu mamá? Más
que nadie tendría que haber sabido todas las cualidades que tenías. Más allá de
eso, ese tiempo que pasamos juntos para mí fue un sueño e hizo que me enamorara
de vos cada vez más. Por eso, cuando me dijiste que te ibas un año a estudiar a
Inglaterra el mundo se me partió en dos. No solo porque te ibas a alejar de mí,
sino porque vos no querías ir, pero no tuviste las agallas de decir que no. Después
de despedirte aquella tarde lloré todos los días hasta que no tuve más lágrimas.
La distancia siempre es difícil, pero en ese momento lo fue todavía más ya que aún
no existía ni Whatsapp ni Instagram ni todos los medios de comunicación que hay
ahora. Lo único que logró levantarme el ánimo en esa época fue la magia de
quinto año, mis amigas, Bariloche, la fiesta de egresados y el pensar en mi
futuro después del colegio. Sin embargo, eso no hizo que pudiera sacarte de mi
cabeza. En octubre de ese año, con mis
amigas comenzamos a planear nuestras primeras vacaciones juntas y, como era de
esperarse, se decidió como destino Villa Gesell. De ese viaje esperaba mucha
diversión, libertad, un poco de nostalgia porque cada rincón me iba a hacer acordar
a vos. Lo que jamás esperé era encontrarte.
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